Conferencia
leída
en
el
Instituto
Chileno-Norteamericano
el
21
de
Julio
de
1998.
A.
Antecedentes
históricos.
B.
La
Legislación.
C.
Los
bibliotecarios
D.
La
Biblioteca
Nacional
E.
Las
Bibliotecas
Públicas
F.
Las
Bibliotecas
Escolares
G.
Bibliotecas
Universitarias
H.
Evaluación.
..
.
A.
Antecedentes
históricos.
.
Aparentemente,
las
primeras
colecciones
de
libros
que
no
fueron
de
altos
funcionarios,
abogados
y
curas,
las
establecieron
los
jesuitas,
a
partir
de
1751,
en
las
misiones
que
establecieron
tanto
en
el
norte
como
en
el
sur
del
país.
.
Los
jesuitas
llegaron
a
tener
más
de
20.000
volúmenes
sumando
las
colecciones
de
sus
diversas
misiones.
Recordemos
que
en
1999767
el
Rey
Carlos
III
ordenó
la
expulsión
de
los
jesuitas
de
sus
dominios.
Pues
bien,
se
asegura
que
unos
5.000
volúmenes
de
las
colecciones
de
los
jesuitas
pasaron
a
constituir
la
biblioteca
de
la
Universidad
de
San
Felipe.
.
En
1813
se
consolida
la
Universidad
de
San
Felipe,
el
Instituto
Nacional
es
Liceo
y
Universidad
al
mismo
tiempo,
y
se
crea
la
Biblioteca
Nacional,
con
unos
5.000
volúmenes,
la
mayoría
de
los
cuales,
al
igual
que
en
el
caso
de
la
Universidad,
había
pertenecido
a
las
colecciones
de
los
jesuitas.
.
José
Ignacio
Víctor
Eyzaguirre
utiliza
por
primera
vez
la
expresión
“biblioteca
públicas”
para
referirse
a
las
colecciones
de
libros
de
conventos.
Estamos
hablando
del
año
1850,
cuando
Eyzaguirre
público
en
Valparaíso
su
Historia
eclesiástica,
política
y
literaria
de
Chile,
y
de
las
bibliotecas
del
convenio
de
Santo
Domingo
con
5.000
volúmenes,
de
la
del
convenio
de
San
Agustín
y
de
la
del
seminario
de
San
Miguel
con
más
de
6.000
volúmenes.
.
Se
atribuye
a
Domingo
Faustino
Sarmiento,
el
famoso
autor
de
Facundo,
haber
introducido
en
Argentina
y
en
Chile
las
ideas
norteamericanas
sobre
educación
universal
y
sobre
bibliotecas
públicas.
Como
dijo
Juan
Freudenthal,
“Sarmiento
fue
el
primer
intelectual
sudamericano
que
comprendió
a
cabalidad
la
potencialidad
de
la
biblioteca
pública
como
instrumento
para
la
adecuación
continua
y
el
desarrollo
personal”.
Han
pasado
más
de
100
años
y
cuando
ve
los
exiguos
presupuestos
que
hoy
se
asignan
a
bibliotecas,
no
puede
menos
de
preguntarse
cuándo
los
dirigentes
de
este
país
van
a
captar
esa
potencialidad
que
Sarmiento
comprendió
hace
más
de
un
siglo.
.
José
B.
Suárez,
discípulo
de
sarmiento,
a
mediados
del
siglo
XIX
empezó
a
hacer
realidad
las
ideas
de
Sarmiento,
y
creó
varias
Bibliotecas
Populares
adscritas
a
liceos,
realización
que,
según
el
propio
Sarmiento,
no
tuvo
mucho
éxito;
finalmente,
sólo
quedaron
funcionando
11
de
estas
Bibliotecas
Populares.
.
Pero
en
1856,
Manuel
Montt
creó
Bibliotecas
Populares
en
las
capitales
de
provincia
y
otras
ciudades,
generalmente
también
adscritas
a
liceos.
En
su
Mensaje
al
Congreso
Nacional,
el
1°
de
junio
de
1858,
Montt
sostuvo
que
la
creación
de
estas
Bibliotecas
Populares,
aunque
modesta,
estaba
destinada
a
ejercer
en
el
futuro
una
gran
influencia
en
la
instrucción
de
las
masas.
¡Otra
voz
del
siglo
XIX
desoída
por
nuestros
actuales
gobernantes!
.
Es
interesante
destacar
que
en
el
Presupuesto
de
1859
se
contemplan
fondos
para
mantener
estas
Bibliotecas
Populares
y
para
publicar
textos
de
estudio
y
clásicos
de
la
Literatura.
Lo
verdaderamente
importante
ocurre
en
1891,
cuando,
por
Decreto
de
22
de
diciembre,
se
ordena
que
todas
las
Municipalidades
debían
abrir
Bibliotecas
Públicas
para
atender
a
las
necesidades
educacionales,
recreacionales
e
intelectuales
de
los
ciudadanos.
Desgraciadamente,
estas
colecciones,
modestas
y
mal
administradas,
desaparecieron
en
poco
tiempo.
¡Y
hoy,
todavía,
hay
Alcaldes
renuentes
a
sostener
bibliotecas
públicas
municipales!
.
.
B.
La
Legislación.
.
Ñas
normas
legales
que
rigen
a
la
Dirección
de
Bibliotecas,
Archivos
y
Museos
son:
el
Decreto
con
Fuerza
de
Ley
5.200,
el
Decreto
Supremo
234,
ambos
de
1929,
y
el
Decreto
con
Fuerza
de
Ley
282
de
1931.
.
El
D.F.L.
5200,
en
los
considerandos
dice:
“
Las
municipalidades
se
deben
interesar
por
la
eficiencia
y
el
desarrollo
de
estos
servicios”;
luego
declara
“bibliotecas
públicas
todas
las
que
se
abran
al
público,
sean
fiscales
o
particulares”
y,
por
lo
tanto,
quedan
bajo
“la
dirección
superior”
del
Director
General
de
Bibliotecas,
Archivos
y
Museos,
y
establece
que
“la
Biblioteca
Nacional
…..
tiene
el
doble
carácter
de
biblioteca
coleccionista
y
de
biblioteca
pública.”
..
El
D.
Supremo
234
reglamenta
al
D.F.L.
5200
y,
en
su
artículo
1°,
dispone
que
el
Director
debe
“residir
en
las
Biblioteca
Nacional,
siempre
que
el
edificio
cuente
con
el
local
necesario
para
ello.”
El
artículo
47
exige
un
concurso
para
seleccionar
candidatos
a
la
planta,
y
para
entrar
en
concurso
"poseer
un
idioma
extranjero”
y
haber
completado
la
educación
secundaria;
el
artículo
51
prohibe
“el
préstamo
de
impresos
a
domicilio,”
salvo
con
la
firma
del
Director
y
previo
depósito
de
dinero,
salvo
algunos
documentos
que
requieren
a
préstamos”
a
domicilio,
previo
depósito
de
su
valor;
el
artículo
83
establece
que,
al
ser
devuelta
una
obra,
se
deducirá
el
5%
del
depósito
“por
el
uso
del
libro”;
los
artículos
98
a
106
reglamentan
una
inexistente
Sección
Infantil.
.
Algunos
artículos
de
este
D.
Supremo
fueron
derogados
por
la
Ley
17336
de
1970.
.
.
C.
Los
Bibliotecarios
.
En
1913
la
Biblioteca
Nacional
hace
el
primer
esfuerzo
de
capacitación
de
su
personal
dictando
cursos
elementales
de
Bibliotecología.
.
En
1922
se
conceden
las
primeras
2
becas
para
estudiar
Bibliotecología
en
los
Estados
Unidos.
Y
Fíjense
los
alumnos
elegidos:
Gabriela
Mistral
y
Benjamín
Cohen.
Gabriela
obtuvo
el
Premio
Novel
de
Poesía
en
1945
y,
por
la
misma
época,
Cohen
llegó
a
ocupar
una
de
las
subsecretarías
de
naciones
Unidas.
Los
perdimos
para
la
profesión,
pero
Chile
ganó
con
ellos
un
tremendo
prestigio
internacional.
.
Entre
1923
y
1940,
otros
3
chilenos
van
a
los
Estados
Unidos
a
seguir
cursos
de
Bibliotecología:
Margarita
Mieres,
Augusto
Eyquem
y
Héctor
Fuenzalida.
Este
último,
a
su
regreso,
fue
nombrado
Director
de
la
Biblioteca
Central
de
la
Universidad
de
Chile.
.
Con
la
ayuda
de
la
Fundación
Rockefeller,
entre
1946
y
1947,
Edward
Heiliger
dictó
algunos
cursos
a
unos
40
empleados
de
bibliotecas
de
la
Universidad
de
Chile.
Sobresalieron
Luisa
Arce
y
María
Eugenia
Bustamante,
quienes,
becadas
a
la
Universidad
de
Denver,
recibieron
su
Master
en
1949.
Aparentemente,
en
ese
entonces,
Denver
no
exigía
el
Bachillerato
en
Bibliotecología,
previo
al
Master,
como
exigían
otras
Universidades,
Míchigan
entre
ellas.
.
Curiosamente,
cuando
Heiliger
terminaba
el
curso
de
1947,
Estados
Unidos
concedió
5
becas
al
Abogado
Alberto
Villalón,
a
raíz
de
que
éste,
en
su
tesis,
había
elaborado
una
clasificación
del
Derecho
chileno.
En
1948
Villalón
obtuvo
su
Bachelor
of
Arts
in
Library
Scienci
en
la
Universidad
de
Míchigan,
y
en
1949
su
Master,
al
mismo
tiempo
que
Luisa
Arce
y
María
Bustamante.
En
1951
Villalón
completa
sus
estudios
de
Doctorado
y
termina
sus
tesis
in
absentia
desde
Chile.
.
El
15
de
abril
de
1949,
la
Biblioteca
Central
de
la
Universidad
de
Chile
inauguró
varios
cursos,
sin
crear
formalmente
una
Escuela
de
Bibliotecología.
Entre
los
cursos
de
Heiliger
y
éstos
de
la
Biblioteca,
entre
1946
y
1958,
hubo
381
alumnos,
pero
menos
de
un
tercio
completó
los
cursos
y
no
recibieron
título
ni
diploma
alguno.
.
El
19
de
noviembre
de
1959,
después
de
un
rechazo
inicial
del
Presidente
Jorge
Alessandri,
la
Universidad
de
Chile
logró
la
creación
de
la
Escuela
de
Ciencias
Bibliotecarias,
la
que
pasó
a
llamarse
Escuela
de
Biblioteconomía
en
1960,
fue
declarada
escuela
universitaria
el
8
de
Abril
de
1969,
quedando
bajo
la
jurisdicción
de
la
Facultad
de
Filosofía
y
Educación,
y
cambió
su
nombre
a
Escuela
de
Bibliotecología
en
1966.
.
El
plan
de
estudios
de
un
año,
un
poco
entre
gallos
y
medianoche,
pasó
a
4
semestres,
luego
a
5
y
finalmente
a
6,
más
una
práctica
de
3
meses.
Según
Freudenthal,
con
un
profesorado
de
primera
clase,
el
nuevo
programa
buscaba
la
mejor
preparación
técnica
y
teórica
a
los
futuros
Bibliotecarios
y
Documentalistas,
En
1972
se
logró
el
Récord
de
424
alumnos.
.
La
filosofía
que
guiaba
a
la
Escuela
aparece
expresada
por
los
Directores
Abraham
Pimstein
y
Villalón
en
la
Encyclopedia
of
Library
and
Information
Science
en
los
siguientes
términos:
“El
propósito
de
la
escuela
……
es
preparar
profesionales
para
su
más
alto
potencial.
Da
a
sus
alumnos
una
completa
preparación
en
las
disciplinas
básicas
que
constituyen
la
ciencia
del
trabajo
bibliotecario;
sus
enseñanzas
incluyen
un
enfoque
histórico
y
una
crítica
a
la
sociedad
actual;
analiza
las
tendencias
del
pensamiento
bibliotecológico
y,
sobre
todo,
da
a
sus
graduados
un
conocimiento
de
los
problemas
que
afectan
al
país
y
una
capacidad
para
analizar
desarrollos
extranjeros
en
Bibliotecología
y
Documentación
en
relación
con
las
necesidades
de
Chile
y
dentro
del
contexto
latinoamericano.
La
Escuela
cree
que
el
conocimiento
teórico
y
práctico
de
los
problemas
de
las
bibliotecas
chilenas
deben
ser
aprehendidos
a
cabalidad
por
sus
graduados,
a
fin
de
que
puedan
contribuir
a
la
solución
de
los
problemas
socio-económicos
del
país.”
¿Se
mantiene
aún
esta
filosofía?
.
Dos
experiencias
interesantes
de
aquellos
años
fueron
el
Plan
Especial
y
las
Escuelas
de
Temporada.
.
El
Plan
Especial
estuvo
dirigido
a
profesionales,
graduados
y
estudiantes
de
cursos
superiores
en
otras
áreas
que
aspirasen,
además,
a
graduarse
en
Bibliotecología.
Estos
alumnos
eran
eximidos
de
las
materias
de
cultura
general
y
sólo
cursaban
los
ramos
profesionales.
Gracias
a
este
Plan
Especial.
Chile
llegó
a
contar
con
más
de
100
profesionales
graduados
en
Ciencias
y
Bibliotecología,
Historia
y
Bibliotecología,
Francés
y
Bibliotecología,
etc.
.
Las
temporadas
para
Graduados
tenían
un
mes
de
duración.
En
ellas
se
abordaron,
de
preferencia
nuevos
avances
y,
de
gran
impacto,
el
seminario
Problemas
en
la
profesión,
en
el
cual
los
Bibliotecarios
más
jóvenes
planteaban
a
un
panel
de
profesores
los
tropiezos,
obstáculos,
situaciones
y
problemas
que
encontraban
en
el
desempeño
de
sus
funciones.
.
La
Universidad
de
Chile
extendió
los
estudios
a
provincias:
en
Iquique,
Antofagasta,
La
Serena
y
otras
ciudades
del
centro
y
sur
del
país.
.
La
Universidad
de
Concepción
creó
la
carrera
en
1975,
pero
ésta
duró
sólo
4
años.
.
El
golpe
militar
interrumpió
las
gestiones
para
crear
un
Master,
ofrecido
conjuntamente
por
las
Facultades
de
Filosofía
y
Letras
y
la
de
Ciencias
Físicas
y
Matemáticas,
pero
en
1974
el
programa
aumentó
a
7
semestres,
y
en
1975
a
8,
junto
con
publicar
un
único
número
de
la
Revista
chilena
de
bibliotocología
y
documentación.
.
A
fines
de
1976
vino
a
Chile
por
3
semanas
el
Bibliotecario
norteamericano
Paul
Wasserman,
quien
luego
publicó
un
artículo
de
10
páginas
sobre
métodos
de
enseñanza,
planes
de
estudio
y
recomendaciones.
.
La
educación
superior
fue
reorganizada
en
1981
y
como
Bibliotecología
no
fue
considerada
“profesión
universitaria”,
pasó
a
depender
de
la
Academia
de
Estudios
Tecnológicos
de
la
propia
Universidad
de
Chile,
y
luego
del
Instituto
Profesional
de
Santiago.
Estos
cambios,
como
dice
Freudenthal,
rebajaron
el
status
de
la
profesión
y
afectaron
su
futuro.
.
Actualmente
la
carrera
se
enseña
en
la
Universidad
Tecnológica
Metropolitana
de
Santiago,
y
en
la
Universidad
de
Playa
Ancha.
.
La
Universidad
Tecnológica
Metropolitana,
en
un
plan
de
5
años,
216,5
créditos,
otorga
el
título
de
Bibliotecario
Documentalista.
Es
una
lástima
que
sólo
se
ofrezcan
2
semestres
de
Inglés,
ya
que
cuando
la
carera
duraba
3
años,
había
inglés
obligatorio,
un
segundo
idioma
también
obligatorio
a
elegir
entre
Francés,
Alemán,
italiano
y
Lenguas
Clásicas,
y
la
posibilidad
de
un
tercer
idioma
optativo.
En
igual
forma,
un
semestre
de
Estadística
parecería
poco,
como
también
parece
poco
un
semestre
de
Comunicación
escrita:
aquí
hay
una
falla
que
viene
desde
la
educación
básica
y
media,
y
que
la
Universidad
debería
tratar
de
solucionar,
ya
que
a
diario
se
escuchan
quejas
de
que
la
mayoría
de
los
Bibliotecarios
no
sabe
redactar
un
simple
memo,
ni
menos
hacer
informes
y
preparar
proyectos.
Otro
tanto
sucede
con
sólo
un
semestre
de
Administración
General
Bibliotecaria
–
designación
no
muy
feliz
.
ya
que
antes,
con
un
plan
de
sólo
3
años,
el
alumno
recibía
clases
de
Administración
Bibliotecaria,
veía
la
aplicación
de
los
principios
generales
a
las
Bibliotecas.
Por
otra
parte,
el
Plan
aparece
como
muy
bueno
con
asignaturas
como
Introducción
a
la
Computación,
Análisis
de
Información,
Gestión
Bibliotecaria,
Fundamentos
de
Análisis
de
Sistemas,
Recuperación
de
Información,
tecnología
de
la
información,
Redes
y
Servicios
de
Información,
Sistemas
de
Información,
Automatización
de
Unidades
de
Información,
etc.
.
Por
su
parte,
la
Universidad
de
la
República,
ha
tomado
2
iniciativas:
crear
la
Escuela
de
Bibliotecología
y
Ciencias
de
la
Información,
la
que
“por
razones
administrativas
no
está
aún
en
funciones”,
y
ofrecer
“Cursos
de
Capacitación
en
la
estrategia
de
Aprendizaje
a
Distancia
para
Encargados
de
Bibliotecas
Escolares”,
cursos
que
duran
entre
3
y
4
meses.
Hasta
la
fecha
se
han
completado
3
cursos
para
80
alumnos
de
diversas
regiones:
Metropolitana,
Curicó,
San
Vicente
de
Tagua
Tagua,
Los
Andes,
etc.
En
wel
período
1998
se
está
entregando
el
cuarto
curso
a
52
alumnos
procedentes
de
Santiago,
Choapa,
Marchigüe,
Talca,
San
Carlos,
Osorno,
etc.
Como
se
ve,
un
espectro
geográfico
bastante
amplio.
.
.
D.
La
Biblioteca
Nacional
.
Precisemos
que
la
Biblioteca
Nacional
fue
creada
el
19
de
agosto
de
1813;
cerrada
en
octubre
de
1814
debido
a
la
reconquista
española
después
del
desastre
de
Rancagua,
y
reabierta
el
05
de
agosto
de
1818
por
decreto
de
Bernardo
O
Higgins,
con
Manuel
de
Salas
como
Director,
quien
creó
el
primer
Reglamento
de
la
Biblioteca.
La
Biblioteca
primero
fue
albergada
por
la
Universidad
de
San
Felipe
-donde
hoy
esta
el
Teatro
Municipal-
y
en
1823,
ya
con
unos
12.000
volúmenes,
traslada
el
edificio
de
Aduana,
que
estaba
en
la
esquina
de
Compañía
con
bandera
y
abierta
al
público
como
Sociedad
de
Lectura
de
Santiago.
.
Dato
muy
interesante:
el
25
de
octubre
de
1825
se
creo
el
Deposito
Legal
referido
a
un
ejemplar,
y
aumenta
a
dos
en
1835
.
En
1843
nuevamente
se
muda
la
ambulante
Biblioteca
Nacional,
esta
vez
a
catedral
con
Bandera.
En
1846,
el
Gobierno
adquiere
la
Biblioteca
privada
del
fallecido
hombre
público
Mariano
Egaña,
de
unos
10.000
volúmenes,
y
entre
ese
año
y
1864
llega
a
38.000
volúmenes
gracias
a
las
compras
del
las
Bibliotecas
de
Benjamín
Vicuña
Mackenna,
José
Miguel
de
la
Barra,
y
otras.
.
Otros
dato
interesante:
en
1854,
cuando
la
Biblioteca
Nacional
es
dirigida
por
el
abogado
Vicente
Arlegui,
publica
su
Catálogo
por
orden
alfabético
de
los
libros
que
contiene
la
Biblioteca
nacional.
.
Ramón
Briceño
remplazó
a
Arlegui
en
1864
y
empezó
a
publicar
un
informe
mensual
en
los
Anales
de
la
Universidad
de
Chile,
que
él
dirigía.
Además,
en
1871
Creó
la
Oficina
de
Canjes
de
Publicaciones
Nacionales,
que
efectivamente
hizo
canje
con
Estados
Unidos,
México,
Francia
y
otros
países.
Mas
aún,
Briceño
había
leído
la
obra
de
L.
A.
Constantin
Bibliothéconomie,
ou
Nouveau
Manuael
complet
pour
l’arrangement,
la
conservation
et
l’administration
des
bibliotheques,
Publicada
en
París
en
1841,
y
se
había
familiarizado
con
la
clasificación
de
D’Alambert,
Bentham
y
Ampere:
por
lo
tanto,
los
libros
se
ordenaron
según
el
“sistema
francés”.
Además,
Briceño
estableció
3
catálogos
separados:
el
de
autores,
el
de
materias
y
el
por
orden
numérico.
Es
muy
interesante
destacar
que
el
catálogo
por
materias
correspondía
exactamente
a
las
5
Facultades
que
en
ese
entonces
tenía
la
Universidad.
Esta
idea
aparece
de
nuevo
en
Prusia
a
comienzos
del
siglo
XX,
y
yo
la
apliqué,
en
la
década
del
50,
en
la
Biblioteca
de
la
Escuela
de
Medicina.
Por
último,
hay
que
decir
que
Briceño
elevó
al
doble
la
colección.
.
Briceño
se
retiró
en
1886,
y
asumió
Luis
Montt,
Abogado
y
profesor,
quien
fue
Director
durante
23
años.
Bajo
su
mandato
la
colección
subió
desde
60.000
a
150.000
volúmenes,
y
la
Biblioteca
ambulante
se
mudó
por
cuarta
vez,
esta
vez
al
Palacio
del
Real
Tribunal
del
Consulado,
nuevamente
a
Compañía
con
Bandera,
donde
iba
a
permanecer
hasta
1925.
Montt
inició,
el
mismo
año
86,
el
Anuario
de
la
prensa
chilena,
y
reestructuró
la
Biblioteca:
creó
la
Sección
de
Manuscritos,
el
Museo
Bibliográfico,
la
Sección
grabados,
retratos
y
mapas,
y
la
Sección
chilena.
Su
idea
de
prestar
libros
a
domicilio
no
tuvo
eco
en
la
sociedad
santiaguina
de
entonces.
Como
se
ve,
la
Biblioteca
pasó
a
ser
no
sólo
depositaria
de
la
producción
nacional,
sino,
también,
biblioteca
pública.
Desgraciadamente,
como
anota
Guillermo
Feliú
Cruz
en
su
Historia
de
la
Bibliografía
chilena,
los
lectores
“comenzaron
a
destruir
las
colecciones
en
forma
sistemática.
.
Otro
Abogado
y
profesor,
Carlos
Silva
Cruz,
sucedió,
en
1910,
a
Montt.
Gran
admirador
del
sistema
norteamericano,
Silva
Cruz
aumentó
el
horario
de
atención
a
estudiantes
universitarios
y
secundarios,
profesores,
artesanos
y
público
en
general,
y
creó
el
Departamento
de
Referencia,
en
1912,
con
Emilio
Vaisse
a
la
cabeza.
Según
dice
Freudenthal,
continuó
en
este
período
la
destrucción
de
importantes
piezas
bibliográficas.
.
En
1925,
José
Toribio
Medina
donó
su
famosa
biblioteca
a
la
Nacional,
con
Guillermo
Feliú
Cruz
como
curador;
el
18
de
noviembre
de
1929
se
creó
la
Dirección
General
de
Bibliotecas,
Archivos
y
Museos;
para
a950
ya
la
Biblioteca
había
llegado
a
1.500.000
volúmenes,
y
el
28
de
junio
de
1952
se
estableció
el
Fondo
Histórico
y
Bibliográfico
José
Toribio
Medina,
con
Feliú
como
secretario
general,
quien
fue
Director
de
la
Biblioteca
entre
1960
y
1966,
y
fundó
la
revista
Mapocho
en
1963.
Feliú
suprimió
el
servicio
a
los
estudiantes
secundarios.
.
En
enero
de
1967
llegó
a
,a
la
Dirección
el
Profesor
Roque
Esteban
Scarpa,
quien
creó
el
Archivo
de
la
Palabra,
el
Archivo
del
Escritor,
el
Museo
del
Escritor
Chileno,
el
Archivo
del
Compositor
Chileno,
la
Oficina
de
Referencias
Críticas,
el
Centro
Bibliográfico
Raúl
Silva
Castro,
un
Taller
Literario,
y
la
Colección
de
Mapas.
Además,
patrocinó
la
indización
de
varias
revistas
literarias
del
siglo
XX
y
la
compilación
de
bibliografías
sobre
Educación
y
Literatura.
.
Entre
1971
y
1973
ocupó
la
Dirección
¡un
Bibliotecario!
Y
poeta,
Juvencio
Valle,
y
el
1973
la
Junta
Militar
reinstaló
a
Scarpa.
.
Entretanto,
la
Biblioteca
creó
2
especies
de
sucursales,
nuevos
archivos,
museos,
bibliotecas
públicas,
pequeñas
colecciones
viajeras
y
3
bibliobuses.
.
En
1977,
el
consultor
cultural
de
la
Junta
Militar,
Enrique
Campos
Menéndez,
asumió
la
Dirección.
Por
su
iniciativa,
María
Tresa
Sanz,
Elena
Montt
y
Adriana
Sáez,
actuando
Yolanda
Soto
como
Secretaria,
prepararon
el
documento
titulado
Biblioteca
Nacional:
Estudio
de
su
situación
actual
y
recomendaciones
para
su
reorganización.
La
Biblioteca
fue
reestructurada
y
quedó
constituída
por
3
áreas:
Departamento
Nacional
de
Información
Bibliográfica,
Departamento
de
Colecciones,
y
Departamento
Nacional
de
Servicios
Técnicos;
en
1979
se
creó
una
sala
para
investigadores;
en
1980
se
adoptaron
las
reglas
de
catalogación
anglo-americanas
2
con
el
propósito
de
incorporar
sus
“2.500.000
volúmenes”
a
un
sistema
automatizado
con
formato
MARC.
¿2.500.000?
Cálculos
más
prudentes
estiman
la
colección
en
1.600.000
volúmenes.
En
1983
se
capacita
personal
para
automatizar
la
catalogación;
en
1984
Venezuela
regala
el
NOTIS,
ante
lo
cual
hubo
cierta
oposición
del
personal.
Hasta
ahora,
en
14
años,
sólo
se
ha
completado
la
colección
Medina
y
alrededor
del
55%
del
total;
se
espera
completar
este
trabajo
en
2
o
3
años
más;
hoy
se
cuenta
con
13
computadoras.
.
Por
último,
habría
que
citar
las
asesorías
que
ha
prestado
el
inglés
Maurice
Line,
entre
1994
y
1997.
.
.
E.
Bibliotecas
Públicas.
.
En
cuanto
a
Bibliotecas
y
Municipales,
Freudenthal
sostiene
que
“
se
han
creado
más
bibliotecas
públicas
en
el
papel
que
en
la
realidad.”
Esta
afirmación
coincide
con
una
más
general
del
rector
Santiago
Labarca
de
la
Universidad
Técnica
del
Estado,
quien
sostuvo
que
en
Chile
bastaba
tener
un
papel
impreso
con
membrete
para
creer
que
se
había
creado
una
institución.
.
Para
el
mismo
Freudenthal,
a
mediados
del
siglo
XX
había
sólo
2
Bibliotecas
Públicas
propiamente
tales:
la
nacional,
y
la
Severín
de
Valparaíso,
con
sus
70.000
volúmenes.
Las
otras
tenían
pequeñas
colecciones,
pobre
equipo
y
estaban
mal
iluminadas.
Destaca,
en
cambio,
las
Bibliotecas
Municipales
de
Las
Condes,
Ñuñoa
y
providencia.
.
El
Decreto
11.860,
del
26
de
Julio
de
1955,
del
Gobierno
de
Carlos
Ibañez,
es
importante
porque
estableció
la
obligación
de
las
Municipalidades
de
destinar,
por
lo
menos,
el
1%
de
su
Presupuesto
anual
a
bibliotecas
populares
y
actividades
artísticas,
y
autorizó
a
los
Alcaldes
para
dedicar
el
5%
de
sus
ingresos
ordinarios
a
las
bibliotecas.
.
Y
los
niños?
Prácticamente
sin
servicio
bibliotecario,
salvo
contadas
excepciones,
como
las
Comunas
ya
citadas,
y
un
Centro
Cultural
en
Viña
del
Mar.
.
Sin
embargo,
es
aquí,
tal
vez,
donde,
desde
1993,
se
están
produciendo
los
cambios
más
importantes
para
acercar
el
libro
al
pueblo.
Algunos
de
estos
cambios
han
llamado
la
atención
en
el
extranjero:
la
prensa
de
Argentina
y
España,
la
BBC
de
Londres,
etc.
.
La
revista
Epoca,
de
España,
en
su
número
de
15
de
Junio
último,
dedica
un
párrafo
a
nuestro
país,
bajo
el
epígrafe
“Bibliotecas
en
lanchas”
y
dice:
“!Autobuses,
trenes
y
hasta
lanchas
han
sido
convertidos
en
originales
bibliotecas,
para
impulsar
la
lectura
entre
los
grupos
sociales
más
apartados
y
marginados
de
Chile.
Además,
se
han
abierto
bibliotecas
en
el
Metro,
hospitales,
cárceles
y
terminales
aéreas,
que,
junto
a
las
“cajas
viajeras”
(se
envían
libros
a
los
puntos
más
lejanos
y
aislados),
forman
parte
de
un
creativo
proyecto
de
la
Subdirección
de
Bibliotecas
Públicas.
En
tres
años
de
funcionamiento
ha
conseguido
aumentar
en
más
de
un
200
por
ciento
los
préstamos
de
libros”.
.
Por
su
parte,
la
Revista
de
Libros
de
El
mercurio,
en
su
edición
del
4
de
julio,
bajo
el
título
“El
libro
Vive,
Corre
y
Vuela,”
destaca
diversos
aspectos
de
estas
realizaciones:”
Con
escasos
medios
y
un
verdadero
derroche
de
creatividad,
la
subdirección
de
bibliotecas
públicas
de
la
Dibam
–
Dirección
de
Bibliotecas,
Archivos
y
Museos
–
ha
puesto
en
marcha
en
todo
Chile
una
serie
de
proyectos
alternativos,
permitiendo
así
el
mayor
acceso
de
la
comunidad
a
los
libros…..
las
iniciativas
de
la
subdirección
de
bibliotecas
realmente
sorprenden….
No
sólo
han
sacados
los
libros
de
los
estantes,
sino
que
también
los
han
hecho
viajar
por
cielo,
mar
y
tierra
….
Organizada
a
lo
largo
del
país
en
13
coordinaciones,
el
papel
fundamental
que
se
ha
planteado
esta
subdirección
no
es
administrar
bibliotecas
sino
dar
políticas,
normar,
capacitar,
evaluar,
asesorar
y
promover
iniciativas
…
han
establecido
convenios
con
310
bibliotecas
de
todo
el
país,
lo
cual
significa
darles
dotación
y,
fundamentalmente,
asesoría
y
apoyo”.
Y
luego
destaca
los
proyectos
presentados
al
Consejo
Nacional
del
Libro,
a
organismos
internacionales
y
a
algunos
países;
señala
que
España
donó
8
bibliotecas
de
500
ejemplares
cada
una
para
el
proyecto
“Un
libro
para
sanarme”,
que
consistió
en
la
entrega
a
un
hospital
de
cada
región
de
libros,
juegos
y
juguetes
para
su
sector
pediátrico;
destaca
el
“Bibliometro”
que
ya
tiene
11.700
lectores,
que
han
obtenido
180
mil
préstamos
con
una
pérdida
de
sólo
un
uno
por
ciento;
luego
se
refiere
a
la
Bibliolancha”
que
sale
la
biblioteca
de
Quenchi
hacia
algunas
islas
de
Chiloé
para
llevarles
libros
a
los
niños,
al
“Bibliobús”
de
Coyhaique
que
va
cada
quince
días
a
los
hospitales,
la
cárcel,
las
zonas
rurales,
los
internados
de
niños,
repleto
de
libros
y
con
una
bruja
cuentacuentos,
a
los
bibliobuses
de
Santiago,
Curicó
y
Maullín,
a
“El
carrito
del
Libro”
que
los
fines
de
semana
circula
en
El
Salvador,
a
“El
mensajero
del
Libro”
que
ofrece
puerta
a
puerta
a
los
vecinos
de
Chañaral
la
carga
que
lleva
en
su
triciclo,
a
“El
baúl
de
los
sueños”,
los
“Rincones
infantiles”,
el
“Servicio
de
información
a
la
comunidad,
a
la
publicación
de
la
“librografía”,
un
tríptico
que
se
entrega
a
todas
las
bibliotecas
y
en
el
cual
se
ofrecen
recomendaciones
de
títulos
para
niños
y
jóvenes,
divididos
por
edades,
etc.
Finalmente,
sólo
quiero
agregar
que,
para
fines
de
junio,
el
Bibliometro
ya
había
alcanzado
el
préstamo
número
250.000.
.
.
F.
Bibliotecas
Escolares
.
En
cuanto
a
Bibliotecas
Escolares,
Freidenthal
señala,
como
un
problema
crónico
del
sistema
educacional
chileno,
“la
ausencia
casi
total
de
colecciones
de
libros
en
las
escuelas
primarias
y
secundarias”,
concluyendo
que
desde
Manuel
Montt
(1851)
hasta
la
dictadura
militar,
prácticamente
nada
ha
cambiado.
.
En
1975,
Luisa
Arce
y
Elena
Watt
prepararon
un
“Proyecto
de
creación
de
un
sistema
nacional
de
bibliotecas
escolares
para
Chile”
que
desde
entonces
duerme
el
sueño
de
los
justos.
.
La
excepción
la
constituyen
algunos
colegios
que
yo
llamaría
“ricos”
y
que
tienen
excelentes
centros
de
recursos.
.
En
1977
el
Colegio
de
Bibliotecarios
de
Chile
publicó
interesante
documento
de
20
páginas:
Normas
mínimas
recomendadas
para
las
bibliotecas
escolares
y
públicas
chilenas,
en
el
que
aborda
objetivos,
funciones,
colecciones,
personal,
servicios,
ubicación,
espacio,
equipo
y
muebles.
¡En
sólo
20
páginas!
.
Muy
importantes
son
el
Decreto
del
5
de
mayo
de
1979,
que
encargó
al
Ministerio
de
Educación
preparar
un
plan
de
creación
de
bibliotecas
escolares,
y
la
municipalización
de
la
educación
primaria
y
secundaria
de
1982.
.
Pero
no
es
hasta
1994
que
el
Ministerio
de
Educación
diseñó
el
programa
de
mejoramiento
de
la
Calidad
y
Equidad
de
la
educación
(MECE),
a
cuyo
financiamiento
el
Banco
Mundial
contribuye
en
un
17%.
En
la
Educación
media,
un
gran
porcentaje
de
su
presupuesto
se
destina
a
poner
a
disposición
de
los
liceos
distintos
recursos
para
el
aprendizaje,
para
lo
cual
crea
o
actualiza
las
bibliotecas
de
los
1300
liceos
subvencionados
del
País
con
libros,
diarios,
revistas,
mapas,
CD.
Y
en
la
Educación
Básica,
a
las
8000
escuelas
se
les
ha
dotado
con
8
Bibliotecas
de
Aula,
pequeñas
colecciones
de
50
a
60
títulos,
con
el
propósito
de
potenciar
la
lectura.
.
Se
espera
que
antes
del
año
2000,
año
en
que
termina
el
programa,
los
1300
liceos
subvencionados
estén
incorporados
a
Enlaces,
que
es
el
nombre
de
la
Red
de
Informática
Educativa.
Enlaces
empezó
en
1995
con
62
libros
y
se
espera
llegar
este
año
a
1000.
.
Sin
embargo,
el
programa
adolece
de
una
gran
falla
en
el
aspecto
bibliotecario;
la
falta
de
profesionales,
ya
que,
según
los
términos
del
programa,
éste
no
puede
financiar
sueldos,
y
el
Ministerio
de
Educación
no
ha
contemplado
en
su
Presupuesto
una
partida
para
este
propósito.
Desde
hace
7
años,
cuando
la
Educación
fue
municipalizada,
el
Estado
subvenciona
a
los
“sostenedores”
de
establecimientos
educacionales,
que
pueden
ser
Municipalidades,
instituciones
y
personas
naturales,
y
entre
los
cuales
hay
una
fuerte
presencia
de
Salesianos.
El
sostenedor
podría
contratar
Bibliotecarios,
pero
quienes
lo
hacen
no
llegan
a
un
15%.
Entonces,
lo
que
hace
el
MECE
es
solicitar
al
“sostenedor”
que
un
Profesor
actúe
de
Coordinador
y
sea
un
nexo
entre
colección
y
profesores,
para
lo
cual
se
les
da
una
capacitación
de
¡4
días!
En
el
proyecto
de
Presupuesto
para
1999
se
contemplaban
fondos
para
que
algunos
de
estos
profesores
Coordinadores
pudieran
seguir
ciertos
cursos.
¡Lo
permitirá
el
rebote
en
Chile
de
la
crisis
asiática?
.
Entre
las
publicaciones
del
MECE
–
Educación
Media
destacan
los
Catálogos
anuales
de
libros
y
revistas
para
que
profesores
y
alumnos
puedan
hacer
su
propia
selección,
el
Catálogo,
también
anual,
de
material
didáctico,
el
Manual
para
el
Coordinador
Pedagógico,
la
Guía
para
el
Manejo
de
la
Colección,
etc.
.
Otro
aspecto
del
MECE
se
refiere
a
la
enseñanza
superior:
se
espera
implementar
el
proyecto
respectivo
para
fines
de
este
año,
también
con
un
crédito
del
banco
Mundial
y
una
duración
de
5
años.
.
.
G.
Bibliotecas
Universitarias.
A
finales
de
los
60
había
unas
160
bibliotecas
departamentales
en
el
País,
y
más
de
la
mitad
de
ellas
en
Santiago,
con
diferentes
sistemas
de
clasificación:
Dewey
Library
of
Congress,
Decimal
Universal,
etc.
n¿bastante
pobres
en
material
de
investigación
al
día,
y
con
una
demora
en
la
importación
de
libros
extranjeros.
Freudenthal
habla
“meses
o
un
año”
y
más
meses
antes
que
el
material
llegue
al
usuario,
lo
que,
tal
vez,
resulte
un
poco
exagerado.
.
La
Universidad
de
Chile
inauguró
su
primera
biblioteca
en
1843,
apenas
un
año
después
de
fundada,
pero
el
desarrollo
posterior
fue
bastante
pobre.
En
1965
el
asesor
norteamericano
Paul
M.
Miles
encontró
que
las
colecciones
de
material
de
investigación
eran
pobres
y
obsoletas,
y
el
material
bibliográfico
disperso.
En
aquel
entonces
la
Universidad
de
Chile
invertía
sólo
el
1,6%
de
su
presupuesto
al
servicio
bibliotecario,
frente
al
5%
recomendado
por
la
UNESCO.
Por
ello,
la
rata
de
volúmenes
por
alumno
llegaba
a
50
en
Santiago,
y
apenas
a
29
en
Valparaíso,
frente
al
Estándar
norteamericano
de
100
volúmenes
por
alumno.
La
colección
de
monografías
llegaba
a
1.200.000,
la
de
folletos
a
200.000
y
los
títulos
de
publicaciones
periódicas
a
casi
22.000.
Entre
1964
y
1980
la
colección
no
varió
mucho,
ya
que
entre
monografías,
folletos
y
publicaciones
periódicas
apenas
llegaba
a
1.400.000
volúmenes.
.
Algo
más
acerca
de
los
servicios
bibliotecarios
de
la
Universidad
de
Chile
oiremos
de
boca
de
la
colega
Isabel
Maturana,
a
quien
agradezco
su
colaboración.
.
La
Pontificia
Universidad
Católica,
la
segunda
más
antigua
del
país,
fundada
en
1888,
inauguró
su
Biblioteca
central
en
1896,
Para
1982
contenía
750.000
volúmenes
entre
libros,
folletos,
publicaciones
periódicas,
tesis,
etc.
En
ese
entonces
adoptó
las
cintas
MARC,
gracias
a
la
ayuda
financiera
y
técnica
de
la
OEA,
y
ya
para
mediados
de
los
90
había
logrado
automatizar
todos
los
procesos.
.
La
Universidad
de
Concepción,
en
la
década
del
60,
bajo
la
rectoría
del
prof.
David
Stichkin,
inaugura
un
moderno
edificio
para
la
Biblioteca
Central,
contrata
un
equipo
de
expertos
para
llevar
a
cabo
la
centralización
e
inicia,
al
mismo
tiempo,
la
automatización
de
los
procesos.
.
Por
último,
habría
que
mencionar
la
RENIB,
la
Red
Nacional
de
Información
Bibliográfica,
un
consorcio
de
bibliotecas
universitarias
creado
en
1984
como
un
primer
paso
hacia
la
confección
de
un
catálogo
colectivo.
.
Y
el
SISIB,
Sistema
de
Servicios
de
Información
y
Biblioteca
de
la
Universidad
de
Chile,
inaugurado
hace
un
mes:
este
Servicio
permite
al
usuario
que
visite
la
página
web
de
la
corporación
el
acceso
directo
y
gratuito
a
más
de
500
títulos
de
revistas
y
53
bases
de
datos
especializadas
en
índices
que
cubren
todas
las
áreas
del
conocimiento.
Por
falta
de
tiempo,
y
porque
algunos
de
estos
temas
ya
han
sido
abordados
en
este
mismo
Auditórium,
no
me
referiré
a
la
renovada
y
eficiente
Biblioteca
del
Congreso,
a
las
de
los
Institutos
Culturales
binacionales,
a
las
de
Ministerios,
a
las
de
empresas
estatales
y
privadas,
etc.
.
Ahora
dejo
con
Uds.
A
la
colega
Isabel
Maturana.
.
(La
exposición
de
la
Bibliotecaria
Maturana
duró
alrededor
de
15
minutos)
.
.
H.
Evaluación.
Si
intentáramos
evaluar
nuestro
desarrollo
bibliotecario
in
abstracto,
la
nota
final
sería
“menos
que
regular”,
entre
3
y
4
en
una
escala
de
1
a
7,
¿Por
qué?
1.
Porque
nuestra
legislación
es
anticuada
y
obsoleta;
2.
Porque
nuestras
bibliotecas
funcionan
en
cualquier
inadecuado
local
y
todavía
no
tenemos
la
gran
biblioteca
pública
en
una
capital
con
casi
5
millones
de
habitantes;
3.
Porqué
la
mayoría
de
nuestras
bibliotecas
carece
de
personal
profesional.
4.
Porque
sus
presupuestos,
salvo
en
unos
pocos
casos
excepciones,
son
miserables,
lo
que
significaba
sueldos
bajos
y
colecciones
pobres.
.
5.
Porque
nuestros
lectores
destruyen
las
colecciones,
hasta
el
extremo
que
Guillermo
Feliú
afirmó
que
esta
destrucción
se
hacía
“en
forma
sistemática”,
en
lo
que
yo
no
creo,
y
.
6.
Porque
un
porcentaje
no
despreciable
de
nuestra
población,
especialmente
de
niños
y
habitantes
de
poblados,
no
tiene
acceso
a
ningún
tipo
de
servicio
bibliotecario.
.
PERO,
si
insertamos
nuestro
desarrollo
bibliotecario
en
un
mundo
real
y
en
un
Chile
real,
la
evaluación
daría
un
resultado
mejor,
entre
más
que
regular
y
bueno,
alrededor
de
la
nota
5.
¿Por
qué?
.
1.
Porque,
como
dice
el
tango,
“el
mundo
fue
y
será
una
porquería”;
2.
Porque
se
gastan
sumas
siderales
en
armamentos,
mientras
deambulan
hambrientos
millones
de
cesantes
y
otros
millones
de
seres
humanos
mueren
de
hambre,
o
son
asesinados
por
sus
propios
hermanos
militares
si
se
tratan
de
buscar
comida
en
un
país
vecino,
como
sucedió
no
hace
mucho
tiempo
en
Etiopía.
3.
Porque
adorando
a
un
dios
equivocado,
que
no
preconiza
el
amor,
se
matan
entre
hermanos
por
fanatismos
religiosos;
.
4.
Porque
subsiste
el
racismo
en
todo
el
mundo,
especialmente
contra
negros,
judíos
y
asiáticos,
hasta
contra
italianos
en
Suiza;
.
5.
Porque
el
producto
bruto
está
muy
mal
distribuido:
Estados
Unidos
solo
consume
el
40%
de
la
producción
mundial:
en
América
Latina
los
ricos
no
pagan
impuestos
y
el
10%
de
los
dueños
de
tierras
poseen
el
90%
del
territorio;
.
6.
Porque
el
SIDA,
la
droga,
el
Smog,
la
delincuencia
están
matando
a
la
población;
.
7.
Porque
se
explota
a
los
minusválidos,
a
las
mujeres
y
a
los
niños,
incluyendo
prostitución
infantil
y
la
trata
de
blancas.
.
Pues
bien
Chile
esta
inserto
en
ese
mundo
cruel,
despiadado
e
injusto,
reproduciendo
sus
mismas
características
y
gravando
otras,
como
tener
una
de
las
peores
tasas
de
distribución
del
ingreso
del
mundo,
una
prostitución
de
niñas
de
6
años
bajo
nuestras
narices
y
no
lo
sabíamos,
por
creernos
una
especie
mestiza
privilegiada
desde
que
en
1904
lo
dijo
Nicolás
Palacios
en
su
obra
Raza
chilena;
porque
la
corrupción
ha
llegado
al
límites
increíbles,
como
los
100
mil
millones
que
perdió
el
fisco
con
la
venta
de
Chilectra,
como
los
300
bultos,
sí,
dije
300
bultos,
de
licores
y
perfumes
traídos
por
la
fuerza
Aérea
como
pertrecho
de
guerra
y
sobre
lo
cual
ironiza
hoy
El
Mercurio:
la
caricatura
nuestra
2
aviones
en
el
aire
y
el
uno
pregunta
al
otro
“¡como!…
¿Ya
se
acabaron
los
pertrechos
líquidos?”
Nos
creen
tontos
tontos,
y
nos
faltan
el
respeto
los
Ministros
de
hacienda,
Foxley
diciéndonos
que
los
300
millones
de
dólares
del
“Davilazo”
no
fueron
una
pérdida
para
el
país,
y
Aninat
tratando
de
convencernos
de
que
hay
crisis,
aunque
disminuye
el
presupuesto
en
97.000
millones,
saldrán
a
la
cesantía
70.000
obreros
de
la
construcción,
se
les
quita
la
leche
a
las
mujeres
pobres
embarazadas,
la
empresa
privada
empieza
a
rebajar
sueldos
y
salarios;
pero
tenemos
en
órbita
un
satélite
chileno
y
como
no
disponemos
del
inmenso
conjunto
de
instrumento
de
control
indispensables,
los
arrendamos;
clasificamos
a
los
niños
recién
nacidos
en
legítimos,
ilegítimos,
naturales,
reconocidos,
y
llamamos
“huachos”
al
Padre
de
la
Patria,
al
héroe
de
La
Concepción,
al
arzobispo
Francisco
de
Paula
Toro,
al
Presidente
Balmaceda,
al
poeta
Carlos
Pezoa
Véliz.
Por
algo,
José
Rodríguez
Elizondo,
nuestro
Embajador
en
Israel,
escribió
su
artículo
“El
chileno
feo
ataca
otra
vez”,
donde
dice
“Ya
no
sólo
somos
superiores
a
los
vecinos
del
barrio
sudaca;
también
podemos
mirar
desde
arriba
a
los
europeos”;
por
algo
Sebastián
Piñera
dijo
“exportamos
demasiada
soberbia”
y
ahora
“nos
están
empezando
a
pasar
la
cuenta”;
por
algo
Bernardo
Subercaseaux
afirma
que
“el
chauvinismo,
el
triunfalismo
y
la
autocomplacencia
nunca
habían
alcanzado
niveles
tan
altos
en
nuestro
país”.
¡Con
razón
en
reciente
informe
de
Naciones
Unidas
se
afirma
que
el
80%
de
los
chilenos
está
infeliz!
Concluyo:
a
este
país
le
falta
unidad,
solidaridad,
justicia;
es
como
un
cuerpo
cuya
pieza
izquierda
anda
por
un
lado
y
la
derecha
por
otro,
donde
no
hay
algodón
en
los
hospitales
y
los
enfermos
con
suerte
comparten
una
cama,
mientras
los
más
infelices
son
atendidos
en
pasillos,
pero
compramos
un
avión
presidencial
en
31
millones
de
dólares.
Somos
una
orquesta
donde
cada
instrumento
toca
lo
que
se
le
antoja.
.
En
El
Mercurio
de
hoy,
el
lector
Gonzalo
Lira,
refiriéndose
a
“las
normas
elementales
de
comportamiento
en
las
ciudades
civilizadas
de
Europa,
Estados
Unidos
y
otro”,
nos
interpreta
a
muchos
chilenos
cuando
dice:
“Regresar
a
Chile
luego
de
tantos
años
y
observar
el
comportamiento
de
nuestra
sociedad
es
realmente
chocante”.
.
Insertadas
las
bibliotecas
en
este
desconcierto,
no
estamos
tan
mal.
.
Muchas
Gracias.
.
.
Fuentes
consultadas:
.
-
Encyclopedia
of
Library
and
Information
Sciencie:
-
Juan
R.
Freudenthal.
“Chile.
Libraries
and
Information
Centers
in.”
-
Alberto
Villalón-Galdames,
y
Abraham
Pimstein-Lamas.
“”Chile.
University
of
Chile,
School
of
Library
Scienci”.
-
Bibliovisión,
N°
7,
Junio-Agosto
1996:
-
Carmen
Pérez
Ormeño.
“A
cincuenta
años
del
inicio
de
la
formación
de
Bibliotecarios
en
Chile”
-
FID
News
Bulletin,
volume
46,
1996,
issue
9:
-
Yolanda
Maloney,
y
Gloria
De
Alfaro.
“Information
Advances
in
Chile:
An
Overview”.
-
Universidad
Tecnológica
Metropolitana:
-
Plan
de
Estudio
y
Malla
Curricular
de
la
Escuela
de
Bibliotecología.
-
Universidad
de
la
República:
-
Elfriede
Herbstaedt.
Información
sobre
la
Escuela
de
Bibliotecología
y
Ciencias
de
la
Información.
-
Dirección
de
Bibliotecas,
Archivos
y
Museos:
-
Normas
legales
que
rigen
a
la
Dirección
de
Bibliotecas,
Archivos
y
Museos.
-
Entrevistas
a
los
funcionarios
Victoria
Saporta
y
Enrique
Ramos.
-
Ministerio
de
Educación:
-
Folletos,
guías
y
catálogos
varios
sobre
el
programa
de
Mejoramiento
de
la
calidad
y
equidad
de
la
Educación
(MECE)
-
Entrevista
a
la
funcionaria
Pía
Albarracín.
-
Diario
El
Mercurio
y
sus
suplementos
Revista
de
Libros
y
Ya:
-
Recortes
varios.
-
Diario
La
Epoca:
-
Recortes
varios.
NOTA
El
Plan
de
Estudio
de
la
Escuela
de
Bibliotecología
de
la
Universidad
de
Playa
Ancha
no
fue
comentado
porque,
a
pesar
de
mi
solicitud,
no
me
fue
facilitada
la
información
pertinente.
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