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No
solo en la India hay vacas sagradas. Quien no se ha encontrado alguna
vez con una de ellas. En un reciente evento he podido compartir experiencias
con varios colegas de América Latina y he podido apreciar que esta
realidad es compartida por muchos, sea cual sea la edad, raza o país.
No hay un patrón determinado, pero lo que tienen en común
es que son “intocables” e “imprescindibles”, o por lo menos eso creen ellos.
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Uno de los casos que vienen a mi
mente es la actitud de algunos empleados que sienten gran seguridad por
tener alguna amistad o parentesco con gente de poder, que ocupan altos
cargos. A raíz de esto, se sienten “intocables” y, por lo
tanto, llegan tarde a su centro de labores, y se van a la hora en punto,
sin importar si su trabajo lo han dejado a medias. No realizan
gran esfuerzo ni producen ideas creativas para mejorar sus labores.
Utilizan el teléfono excesivamente y andan pendientes del trabajo
de los otros empleados para tener algo en que entretenerse mientras transcurre
el día; o bien para justificar su bajo rendimiento.
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En otras circunstancias se aprecia
otro tipo de actitudes como el rechazo a nuevas funciones dispuestas por
sus superiores. Ponen en cuestionamiento nuevas órdenes porque
buscan evitar realizar más trabajo o porque tratan de encubrir su
incapacidad para desenvolverse en el puesto; o simplemente porque se sienten
intocables, a tal punto que quieren que las cosas se hagan como ellos quieren.
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Pero no solo se sienten seguros,
sino que además algunos se creen imprescindibles. No es por
lo que realmente hacen, sino porque creen que su situación de ventaja
frente a los otros los hace superiores, y llegan al extremo de creer que
incluso son mejores que todos los demás empleados. Pero esto
no es más que una falacia, consecuencia de la seguridad que tienen
de ser intocables. Les encanta entrometerse en todo y dar órdenes
a los demás para así aligerar su trabajo. Esta es la
ley del menor esfuerzo.
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Las consecuencias son funestas.
El ambiente laboral se vuelve tenso con la presencia de estas personas.
Pueden engañar a sus superiores porque poseen un talento de persuasión,
tratando de lucir impecables sin importar de que manera lo consigan.
Cuidado! Esta actitud puede repercutir al extremo de no solo afectar
a sus compañeros de trabajo, sino también a los usuarios
de su unidad de información y por tanto a la calidad de sus servicios.
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Nos encontramos frente a empleados
problemas. Si usted gerencia una unidad de información puede
controlar parte de estos problemas con la aplicación de la calidad
total. Empiece por estudiar su filosofía y forme equipos.
Con capacitación y educación creará una nueva conciencia
en sus empleados, y tenga por seguro que mejorará el desempeño
de los mismos. Veamos un poco más sobre esto.
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Hoy por hoy las unidades de información
tienden a orientarse en la filosofía de la Calidad Total a fin de
poder ofrecer un mejor servicio. Como parte de esta filosofía
se analiza en un primer momento el paradigma antiguo a fin de establecer
un nuevo paradigma que nos lleve a la mejor productividad y rendimiento
de nuestra unidad, libre de defectos. El siguiente paso es formar
equipos de mejoramiento continuo para aplicar la Calidad en los diferentes
procesos. Sin embargo, encontraremos dentro del personal algunos
que les es difícil aceptar “el cambio”, y no aceptan el nuevo paradigma,
presentándose los primeros signos. Como se comprenderá,
para la aplicación de la Calidad Total es muy importante tener en
cuenta el papel de los trabajadores, pero más importante aún
es que para el control total de calidad deben formarse equipos y que todos
los miembros del equipo deben colaborar.
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Teniendo en cuenta los puntos hasta
aquí mencionados, hagamos un breve análisis de lo que se
presenta en algunas unidades de información y de la actitud de los
trabajadores.
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Es natural encontrar resistencia,
pero quienes son los que se resisten verdaderamente al cambio? A
la mayoría de empleados les cuesta aceptar el nuevo paradigma porque
esto significa cambiar todos los patrones a los que estaban acostumbrados,
es el temor a no hacer bien las cosas, es miedo a lo desconocido.
Sin embargo, esta etapa se puede superar con la capacitación del
personal para que primero comprendan la filosofía de la calidad
total y después la apliquen ellos mismos, mejorando su desempeño.
Es necesario una actitud de confianza, realizar trabajo en equipo con responsabilidad
compartida y solución objetiva de los problemas.
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Ahora piense en los empleados problema.
Ellos también pueden cambiar. Sí, puede modificar
su actitud y los resultados si logra que las personas hagan las cosas de
modo diferente. Primero, analice el desempeño de su empleado.
Luego, reúnase con él y permita que el mismo se autoanalice.
Finalmente, plantéele su análisis en cuanto a su desempeño
y llegue a un acuerdo con él. Es muy importante mejorar las
relaciones con su empleado y mantenerlo motivado. Logrará
más cambios con la motivación.
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Como verá se puede lograr
el cambio, pero es un paso muy difícil que requiere tiempo.
Hasta aquí hemos hablado de la cultura de la calidad total en su
unidad y, en consecuencia, de la actitud de sus empleados y su buen desempeño.
Pero hemos querido dejar para el final a las vacas sagradas. De hecho,
puede que tenga alguna entre sus empleados. Tenga por seguro que
si logra aplicar la calidad total y logra la participación de ellos
habrá ganado una batalla. Pero esto hay que tomarlo con pinzas.
Si lograr que acepten el cambio es difícil, es casi imposible poder
cambiar la actitud de las vacas sagradas. Lo primero que deben entender
es que nadie es imprescindible. La confianza que ellos tienen
ya no es en cuanto a su desempeño, es más bien al hecho de
que se sienten intocables.
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El mejor camino a tomar es, como
ya mencionamos, evaluar el desempeño de su personal y conversar
con ellos. Implante una política de trabajo en equipo y hágales
entender la responsabilidad de su puesto. Luego reúnase con
todo el personal y motívelos a participar. Este puede ser
una forma de hacerlos participar más, aunque no se puede asegurar
un cambio de actitud inmediata. Con el tiempo, al compartir con todo
el equipo el desempeño de su trabajo éste puede sentirse
motivado a mejorar, en vista de que los demás mejoran. En
caso contrario, las vacas sagradas no podrán eludir su responsabilidad
por mucho tiempo, y los resultados de su mal desempeño en el trabajo
no asegurarán su fama de intocable.
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Con la formación de equipos,
el personal que los conforma se vuelve creativo, y competitivo pues tratarán
de ser el mejor equipo y alcanzar el reconocimiento. Esto le traerá
ventajas para su unidad de información y la permitirá domar
a las vacas sagradas. Manténgalos ocupados y podrá
controlar algunas de sus negativas actitudes como: pasar horas en
el teléfono, andar pendientes de los errores de sus compañeros
de trabajo. Deben entender lo que es un equipo, para que formen parte
de él y trabajar como tal.
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Por otro lado, también hay
vacas sagradas que ocupan altos cargos, pero esto no implica un buen desempeño
de su labor. El hecho de ocupar tal puesto les hace creer que su
palabra es la ley y abusan de su poder con sus empleados porque se sienten
intocables y, por lo tanto incuestionables. Deriva todas sus funciones
a su personal, pasa largas horas en el teléfono. Asume la
responsabilidad solo cuando esto le produce beneficios, en caso contrario
busca algún culpable entre sus empleados, produciendo fricciones
en su relación laboral.
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Hasta aquí debo aclarar que
las vacas sagradas no siguen un patrón definido, como bien mencionamos
en un principio. Hay vacas sagradas que son tales por ser intocables,
pero se desempeñan bien en sus funciones sin abusar del poder que
tienen. Por supuesto que son casos muy particulares.
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Si usted cree no ser una de ellas,
pero ha percibido problemas en cuanto a las relaciones con su personal,
el paso a seguir es autoanalizarse. Mejore las relaciones con su
personal, este predispuesto al cambio, que esto le producirá grandes
ventajas.
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Comience ahora mismo. Empiece
por crear una cultura de calidad total en su unidad de información
y participe junto con todo el personal.
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Junio 1998
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BIBLIOGRAFÍA
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-
BERRY, Thomas H. Cómo
gerenciar la transformación hacia la calidad total. Santafé
de Bogotá: McGraw-Hill, 1992
-
ISHIKAWA, Kaoru. ¿Qué
es el control total de calidad? : La modalidad japonesa. Barcelona:
Norma, 1988.
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WYLIE, Peter; GROTHE, Mardy.
Cómo dirigir empleados con problemas: un enfoque gradual para
mejorar su desempeño. Buenos Aires: Granica, 1993.
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