¿Qué puedo hacer
yo?, Me consultaba no hace mucho un bibliotecario titulado recientemente,
bueno consultar es un decir, yo representaba en ese momento sólo
un hombro en el cual llorar los problemas profesionales, es como el inicio
para comenzar el rito de "arreglar el mundo", nada nuevo todos representamos
los dos papeles casi diariamente: En el café de la mañana,
en la conversación telefónica con algún colega, etc.
La eterna letanía: Me quiero cambiar de trabajo; Los sueldos están
muy bajos; No hay trabajo; Los bibliotecarios no son tomados en cuenta;
En mi institución la biblioteca es lo último en la estructura;
No tenemos presupuesto; y un largo etc., en la situación que les
comentaba la solución según este bibliotecario pasaba por
estudiar una carrera profesional, si estamos de acuerdo el ya era profesional,
pero al parecer el se refería a una carrera profesional que no tuviera
las trabas de la bibliotecología, algo como Ingeniería en
Sistemas, en Computación o algo parecido.
Una solución, ¿para
él?.
Quién sabe, tras un largo
esfuerzo logrará tener una nueva profesión y ejercerá
aquella que le dé más posibilidades.
Una solución, ¿para
el país?.
La respuesta es más clara,
el remedio resulta más problemático que la enfermedad: el
gasto equivale a formar dos profesionales pero cuenta con solo uno, además
de dejar un área prioritaria y en expansión con menos recursos
humanos.
Una solución, ¿para
los profesionales bibliotecarios?.
La respuesta también es clara,
se nos niega la posibilidad de contar con una opinión única
con una visión particular que nadie puede suplir.
Pero ¿Qué podemos hacer
nosotros?, buena pregunta, primero propondría tratar de acotar la
problemática de nuestro sector, desde el punto de vista de los bibliotecarios:
- "Desagregación profesional
y falta de conciencia de grupo.
- Orientación predominantemente
bibliotecológica, en consonancia con perfiles ocupacionales tradicionales:
habilidades técnicas convencionales, baja capacidad gerencial, baja
capacidad para la promoción de servicios y la educación de
usuarios.
- Entrenamiento profesional tradicionalista,
a espaldas de la tendencia al incremento de la especialización en
el trabajo informacional. Descenso de la calidad académica de la
carrera bibliotecológica a nivel universitario.
- Marginamiento de la dinámica
social y cultural de la nación.
- Actitud negativa o no entusiasta
en lo referente al uso de la tecnología de información y
a la automatización de los servicios." *1
- Creación de débiles
barreras de entrada al sector, basadas en técnicas de sentido común.
- Educación continua insuficiente,
no es asumida como herramienta de superación.
- Desvalorización de la propia
profesión.
Al parecer complicado ¿no?,
esos son algunos de los tópicos más relevantes, (los primeros
cinco indicados por el recordado Iraset Páez), ahora bien, que soluciones
podemos aportar, pero primero indicaré algunos antecedentes que
me parecen importantes tener siempre presentes:
1.- Considerar que el trabajo si
es comunitario se potencia, si es realizado por un grupo de profesionales
el resultado final no solo será la suma de los esfuerzos individuales,
tendrá un elemento más: la interacción de los esfuerzos,
recordemos desde la biología, el sistema es mas que la suma de sus
partes.
2.- Si se ocupan espacios ya abiertos
el trabajo es menor, es difícil ser el primero abrir por ejemplo
un nuevo 'nicho ocupacional'; mantener un nuevo medio de comunicación,
por mencionar algunos. Pero nosotros podemos ocupar estos espacios
abiertos por otros: escribir un articulo sin tener que hacer una revista.
3.- Si se aplica la tecnología
se requiere menor esfuerzo, si mantenemos nuestra correspondencia en archivos
computacionales podemos volver a utilizar el texto ya sea cambiándolo,
sumándolo a otro etc.,
4.- Cambiar situaciones ya consolidadas
es con mucho más difícil que presentar nuevas soluciones,
migrar de un sistema computacional implica analizar muchos más parámetros
que elegir uno nuevo
Y ahora podemos apuntar
pasos concretos y simples que por lo mismo generalmente son olvidados:
1.- Desagregación profesional
y falta de conciencia de grupo. Integrar activamente
una instancia de asociación profesional como por ejemplo en Chile:
Agrupación de Bibliotecarios Escolares (ABIEP); Asociación
de Archiveros; Colegio de Bibliotecarios de Chile A.G.
2.- Orientación predominantemente
bibliotecológica, en consonancia con perfiles ocupacionales tradicionales:
habilidades técnicas convencionales, baja capacidad gerencial, baja
capacidad para la promoción de servicios y la educación de
usuarios.
Participación en cursos de
capacitación fuera del área bibliotecológica como
administración de personal; Computación; Marketing; Planificación,
Técnicas de enseñanza, etc.
3.- Entrenamiento profesional tradicionalista,
a espaldas de la tendencia al incremento de la especialización en
el trabajo informacional. Descenso de la calidad académica de la
carrera bibliotecológica a nivel universitario. Centrar
el trabajo profesional dentro de un área bibliotecológica
específica: Adquisición, Catalogación, Clasificación,
Educación de usuarios, Sistemas en Red, etc. Produciendo una inteligencia
personal en el tema y comunicarla a los colegas profesionales por medio
de publicaciones como: B3; EIDISIS;
4.- Marginamiento de la dinámica
social y cultural de la nación. Participar activamente como profesionales
frente a los asuntos que nos atañen, Escribiendo cartas a diarios
o revistas, opinando en los órganos de comunicación de las
instituciones en las cuales nos desempeñamos, participando en concursos
de proyectos en Chile por ejemplo: FONDART, Fondo del Libro, etc.
5.- Actitud negativa o no entusiasta
en lo referente al uso de la tecnología de información y
a la automatización de los servicios. Previlegiar procesos automatizados
por sobre los manuales en el trabajo cotidiano, manteniendo una batería
de programas como: Netscape Communicator que incluye un excelente email,
un procesador de texto y presentaciones como Office 97, con la idea que
es primordial antes de la aplicación de tecnología computacional,
una mentalidad abierta a las posibilidades que ofrece lo nuevo, y nada
mejor que convivir en lo cotidiano con ella. Primero una actitud
abierta frente al cambio y luego una utilización racional de la
tecnología disponible.
6.- Creación de débiles
barreras de entrada al sector, basadas en técnicas de sentido común.
Interiorizar la idea que la labor profesional del bibliotecario ha cambiado
por la tecnología y en este minuto se decide el futuro de la profesión,
(aunque todas las acciones en todo momento configuran el futuro) hoy más
que ayer la tecnología nos ubica en el cambio.
7.- Educación continua insuficiente,
no es asumida como herramienta de superación. Mantener una
constante educación, si no se puede por medio de cursos formales
en el área, si se puede suplir por medio de un continuo mantener
al día por medio de leer, si es una vieja fórmula, leer revistas
como B3, EIDISIS, Investigación bibliotecológica, Boletín
INFOLAC, Ciencias de la Información, etc.
8.- Desvalorización de la
propia profesión. Conversaba hace un tiempo con unos
amigos entre los cuales se encontraba la Lic. Margarita de Morel y les
hacia presente que tenían conocimientos, estructuras, organización,
pero les faltaba fe en sí mismos, hoy lo recuerdo y es válido
para todos nosotros.
Somos bibliotecarios, desempeñamos
un papel importante y en este tiempo sumamente necesario para nuestros
países del sur del mundo.
Sepamos, antes de exigir reconocimiento
externo, que debemos reconocernos nosotros mismos como profesionales antes
que nada.
(1)Páez Urdaneta, Iraset.
Información para el progreso de América Latina. Universidad
Simón Bolívar, Caracas, 1990.
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