Comentarios en La Viņeta
Sergio A. Arce Molina
Bibliotecario-Documentalista,
ex director de Revista "Eidisis",
Sergio_arcemolina@bigfoot.com

  ¿Qué puedo hacer yo?, Me consultaba no hace mucho un bibliotecario titulado recientemente, bueno consultar es un decir, yo representaba en ese momento sólo  un hombro en el cual llorar los problemas profesionales, es como el inicio para comenzar el rito de "arreglar el mundo", nada nuevo todos representamos los dos papeles casi diariamente: En el café de la mañana, en la conversación telefónica con algún colega, etc. La eterna letanía: Me quiero cambiar de trabajo; Los sueldos están muy bajos; No hay trabajo; Los bibliotecarios no son tomados en cuenta; En mi institución la biblioteca es lo último en la estructura; No tenemos presupuesto; y un largo etc., en la situación que les comentaba la solución según este bibliotecario pasaba por estudiar una carrera profesional, si estamos de acuerdo el ya era profesional, pero al parecer el se refería a una carrera profesional que no tuviera las trabas de la bibliotecología, algo como Ingeniería en Sistemas, en Computación o algo parecido.

 

Una solución, ¿para él?.
Quién sabe, tras un largo esfuerzo logrará tener una nueva profesión y ejercerá aquella que le dé más posibilidades.
Una solución, ¿para el país?.
La respuesta es más clara, el remedio resulta más problemático que la enfermedad: el gasto equivale a formar dos profesionales pero cuenta con solo uno, además de dejar un área prioritaria y en expansión con menos recursos humanos.
Una solución, ¿para los profesionales bibliotecarios?.
La respuesta también es clara, se nos niega la posibilidad de contar con una opinión única con una visión particular que nadie puede suplir.

Pero ¿Qué podemos hacer nosotros?, buena pregunta, primero propondría tratar de acotar la problemática de nuestro sector, desde el punto de vista de los bibliotecarios:

- "Desagregación profesional y falta de conciencia de grupo.

- Orientación predominantemente bibliotecológica, en consonancia con perfiles ocupacionales tradicionales: habilidades técnicas convencionales, baja capacidad gerencial, baja capacidad para la promoción de servicios y la educación de usuarios.

- Entrenamiento profesional tradicionalista, a espaldas de la tendencia al incremento de la especialización en el trabajo informacional. Descenso de la calidad académica de la carrera bibliotecológica a nivel universitario.

- Marginamiento de la dinámica social y cultural de la nación.

- Actitud negativa o no entusiasta en lo referente al uso de la tecnología de información y a la automatización de los servicios." *1

- Creación de débiles barreras de entrada al sector, basadas en técnicas de sentido común.

- Educación continua insuficiente, no es asumida como herramienta de superación.

- Desvalorización de la propia profesión.
 

Al parecer complicado ¿no?, esos son algunos de los tópicos más relevantes, (los primeros cinco indicados por el recordado Iraset Páez), ahora bien, que soluciones podemos aportar, pero primero indicaré algunos antecedentes que me parecen importantes tener siempre  presentes:

1.- Considerar que el trabajo si es comunitario se potencia, si es realizado por un grupo de profesionales el resultado final no solo será la suma de los esfuerzos individuales, tendrá un elemento más: la interacción de los esfuerzos, recordemos desde la biología, el sistema es mas que la suma de sus partes.

2.- Si se ocupan espacios ya abiertos el trabajo es menor, es difícil ser el primero abrir por ejemplo un nuevo 'nicho ocupacional'; mantener un nuevo medio de comunicación, por mencionar algunos.  Pero nosotros podemos ocupar estos espacios abiertos por otros: escribir un articulo sin tener que hacer una revista.

3.- Si se aplica la tecnología se requiere menor esfuerzo, si mantenemos nuestra correspondencia en archivos computacionales podemos volver a utilizar el texto ya sea cambiándolo, sumándolo a otro etc.,

4.- Cambiar situaciones ya consolidadas es con mucho más difícil que presentar nuevas soluciones, migrar de un sistema computacional implica analizar muchos más parámetros que elegir uno nuevo
 
 

 Y ahora podemos apuntar pasos concretos y simples que por lo mismo generalmente son olvidados:

1.- Desagregación profesional y falta de conciencia de grupo.     Integrar activamente  una instancia de asociación profesional como por ejemplo en Chile: Agrupación de Bibliotecarios Escolares (ABIEP); Asociación de Archiveros; Colegio de Bibliotecarios de Chile A.G.

2.- Orientación predominantemente bibliotecológica, en consonancia con perfiles ocupacionales tradicionales: habilidades técnicas convencionales, baja capacidad gerencial, baja capacidad para la promoción de servicios y la educación de usuarios.
Participación en cursos de capacitación fuera del área bibliotecológica como administración de personal; Computación; Marketing; Planificación,  Técnicas de enseñanza, etc.

3.- Entrenamiento profesional tradicionalista, a espaldas de la tendencia al incremento de la especialización en el trabajo informacional. Descenso de la calidad académica de la carrera bibliotecológica a nivel universitario.   Centrar el trabajo profesional dentro de un área bibliotecológica específica: Adquisición, Catalogación, Clasificación, Educación de usuarios, Sistemas en Red, etc. Produciendo una inteligencia personal en el tema y comunicarla a los colegas profesionales por medio de publicaciones como: B3; EIDISIS;

4.- Marginamiento de la dinámica social y cultural de la nación. Participar activamente como profesionales frente a los asuntos que nos atañen, Escribiendo cartas a diarios o revistas, opinando en los órganos de comunicación de las instituciones en las cuales nos desempeñamos, participando en concursos de proyectos en Chile por ejemplo: FONDART, Fondo del Libro, etc.

5.- Actitud negativa o no entusiasta en lo referente al uso de la tecnología de información y a la automatización de los servicios. Previlegiar procesos automatizados por sobre los manuales en el trabajo cotidiano,  manteniendo una batería de programas como: Netscape Communicator que incluye un excelente email, un procesador de texto y presentaciones como Office 97, con la idea que es primordial antes de la aplicación de tecnología computacional, una mentalidad abierta a las posibilidades que ofrece lo nuevo, y nada mejor que convivir en lo cotidiano con ella.   Primero una actitud abierta frente al cambio y luego una utilización racional de la tecnología disponible.

6.- Creación de débiles barreras de entrada al sector, basadas en técnicas de sentido común.    Interiorizar la idea que la labor profesional del bibliotecario ha cambiado por la tecnología y en este minuto se decide el futuro de la profesión, (aunque todas las acciones en todo momento configuran el futuro) hoy más que ayer la tecnología nos ubica en el cambio.

7.- Educación continua insuficiente, no es asumida como herramienta de superación.  Mantener una constante educación, si no se puede por medio de cursos formales en el área, si se puede suplir por medio de un continuo mantener al día por medio de leer, si es una vieja fórmula, leer revistas como B3, EIDISIS, Investigación bibliotecológica, Boletín INFOLAC, Ciencias de la Información, etc.

8.- Desvalorización de la propia profesión.   Conversaba hace un tiempo con unos amigos entre los cuales se encontraba la Lic. Margarita de Morel y les hacia presente que tenían conocimientos, estructuras, organización, pero les faltaba fe en sí mismos, hoy lo recuerdo y es válido para todos nosotros.
 Somos bibliotecarios, desempeñamos un papel importante y en este tiempo sumamente necesario para nuestros países del sur del mundo.
Sepamos, antes de exigir reconocimiento externo, que debemos reconocernos nosotros mismos como profesionales antes que nada.



(1)Páez Urdaneta, Iraset.  Información para el progreso de América Latina.  Universidad Simón Bolívar, Caracas, 1990.