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Resumen
Cuestiones medulares sobre el desarrollo
de la actividad de selección y adquisición en nuestro sistema
de bibliotecas públicas, son abordadas en este artículo que
convoca a la reflexión de esta importante tarea, en la búsqueda
de lograr la satisfacción del usuario a través de la optimización
de los servicios de información.
El método empleado ha sido
la búsqueda y análisis documentales fundamentalmente así
como la observación científica encubierta. No se incluyen
la síntesis de la discusión de los resultados, aunque arribamos
a conclusiones y se hacen algunas recomendaciones, por cuanto este
trabajo tiene la finalidad de lograr la reflexión de todos los implicados
en el sistema. La toma de conciencia a partir de la reflexión, mostrarán
a posteriori los resultados. |
Para todo aquel que labore en una
unidad de información como técnico, especialista, informático,
bibliotecario o bibliotecologo –para estar a tono con estos tiempos– no
cabe dudas de que lo más importante en esta labor es el usuario
. Este imprescindible “personaje histórico”, es el factor determinante
en el desarrollo y consecución de un proceso que se inicia desde
que el documento entra en la unidad de información por las vías
establecidas para ello, hasta que llega a las manos del usuario convertido
en un servicio informativo; proceso que concluye felizmente, cuando el
gestor de la información –entiéndase bibliotecario– ha logrado
satisfacer las necesidades informativas de ese usuario o cliente, algo
que rara vez sucede si el bibliotecario no ha previsto esta situación.
¿Realmente han sido satisfechas
las necesidades informativas del usuario, o han sido resueltas sus demandas
de información? Es justamente en este cuestionamiento donde aflora
el dilema de los servicios informativos de las bibliotecas públicas
en los tiempos actuales.
¿Están nuestras
bibliotecas públicas en condiciones de poder satisfacer las necesidades
de información de sus usuarios a través del área de
selección y adquisición, o de un selector en la generalidad
de los casos sin la experiencia debida, con los problemas que existen con
el “presupuesto asignado” para ello?
Correspondería hacer un análisis
valorativo de este fenómeno, que nos permita, al menos aproximarnos
a la realidad actual de estas áreas de selección en nuestras
bibliotecas públicas.
Una mirada por dentro:
El área de selección
y adquisición, pertenece al Departamento de procesamiento técnico
de la información y cuenta con uno o dos bibliotecarios que se ocupan
de la actividad. Estos especialistas realiza el trabajo de desarrollo de
las colecciones según la política establecida en la NRCU
008/80 y la NRCU 012/84 . Ambos documentos normativos tienen una obsolescencia
de 18 y 14 años respectivamente, y con ellos se trabaja aún
en condiciones económicamente especiales.
Los estudios para la evaluación
de las colecciones se realizan teniendo en cuenta: los análisis
de las demandas y las desideratas, los resultados de investigaciones de
correspondencia entre el fondo bibliográfico y la demanda de los
lectores y además estudios de perfiles temáticos, contenidos,
autores, editoriales, precios e intereses de las instituciones. Estos instrumentos
de medición aplicados consecuentemente deben arrojar un cúmulo
de información de vital importancia para viabilizar la labor. Y
nuevamente se imponen cuestionamientos: ¿Se realizan esos estudios?,
¿Con qué frecuencia se aplican?, ¿Quién controla
y chequea su aplicación?, ¿Responden en realidad a las necesidades
de información del usuario?
Para evaluar las fuentes se asumen
criterios como los apuntados anteriormente, pero no se realizan estudios
bibliométricos e informétricos que puedan aportar una valoración
más científica, más aprovechable.
A todo esto se añaden los
insuficientes recursos que se destinan a la actividad de selección
y adquisición, que van desde la ausencia de catálogos para
publicaciones en moneda nacional hasta un presupuesto monetario asignado
que no cubre la demanda de las bibliotecas publicas, y no contempla la
moneda libremente convertible. Con estos recursos materiales, humanos,
financieros y organizacionales, se lleva a cabo la compra, el canje y los
donativos, que son las vías para la adquisición, empleados
con suministradores como: Centros Provinciales del Libro y su red de librerías,
Universidades, Biblioteca Nacional, Casas Editoriales, Librerías
de uso, Libreros particulares, Embajadas y otras instituciones culturales
y científicas nacionales o extranjeras. Volvemos a la reflexión
para preguntarnos: ¿Es realmente insuficiente el presupuesto financiero?,
¿Se hace adecuado uso del mismo para dar respuesta a las demandas
de los usuarios y a los intereses de la institución?, ¿Qué
grado o porciento de subjetivismo hay en el desarrollo de esta labor?
Todas estas interrogantes –que de
continuar acotándolas llenarían un cuestionario– no tienen
otra finalidad que convocar a la reflexión y al análisis
de una actividad que reviste gran importancia en estos tiempos que vive
nuestro país y el mundo entero. Tiempos en que la dinámica
del desarrollo económico, social y cultural exige cada vez mas de
los servicios de información y de sus trabajadores. Por lo tanto,
se impone reconsiderar este fenómeno, ya que no es posible estar
de espaldas a una realidad que nos ira absorbiendo poco a poco si no nos
preparamos para ello.
Una mirada por fuera
Por supuesto, estas reflexiones en
torno a la actividad de selección y adquisición, obedecen
a la lectura y análisis de materiales de algunos autores que en
cierta medida han tratado el tema, como el master Israel A. Nuñez
Paula . Estos especialistas abordan cuestiones relacionadas con las necesidades
de formación e información de los usuarios o clientes que
esclarecen la validez de estos estudios, estudios de los que adolece la
actividad en nuestro sistema de Bibliotecas Publicas. Por tal motivo, desde
que comenzamos a tratar el tema nos hemos expresado en términos
de demandas e intereses de usuarios, y no empleamos la variable necesidades
de información.
Realmente Lo que hacemos es satisfacer,
o tratar de satisfacer una demanda o interés, pero no se realiza
un estudio de las necesidades de ese lector o usuario que van más
allá de su demanda. Cuando ofertamos el servicio, tratamos de resolver
lo que se nos está demandando, pero será lo que solicitan
ciertamente, lo que necesitan como información. La selección
se realiza de modo general a criterio del selector, éste en ocasiones
acciona sobre la base de lograr el crecimiento y enriquecimiento del patrimonio
bibliográfico, o con resultados de la aplicación de instrumentos
de medición que no responden a la inmediatez de la demanda y que
no se aplican como está establecido, o que son sencillamente obsoletas.
Esto trae como consecuencia: la adquisición de títulos y
volúmenes innecesarios que abarrotan almacenes y estanterías
en lugares con poco espacio, mala ejecución de los recursos financieros
destinados para la compra de documentos, descartes negativos que van a
engrosar los anaqueles de materia prima, campañas de promoción
de la lectura de títulos que no se mueven, y finalmente se pierde
la oportunidad de satisfacer a la persona más importante en los
servicios de información de nuestras bibliotecas públicas.
Es evidente, que en toda esta labor
que conlleva la selección y adquisición –amén de la
sobrada experiencia, la preparación cultural y el manejo o habilidades
que se puedan tener de la actividad– existe una fuerte dosis de subjetivismo
al que no puede abstraerse voluntariamente el selector. Urge la aplicación
de instrumentos que hagan más científica y económica
esta labor y a la vez que contribuyan a la optimización de los servicios
bibliotecarios. Por supuesto que los estudios de necesidades de formación
e información de usuarios, no pueden ser aplicados a todos
y cada uno de los lectores que asisten y usan las bibliotecas, porque no
es posible científicamente trabajar con el universo de los usuarios
de una unidad de información, hay que definir categorías
o segmentos de usuarios , establecer orden de prioridades y diseñar
servicios a la medida para esos usuarios. Es decir, hay que realizar gestión
de usuarios, y para realizar los estudios de necesidades, hay que hacer
estudios informétricos que contemple temáticas, autores,
idiomas, publicaciones, países, tecnologías y otros indicadores
que enriquezcan el estudio.
Estos apuntes a propósito
del tema de la selección y adquisición, nos convoca a reflexionar
sobre el desarrollo de esta actividad en nuestro sistema de bibliotecas
públicas, a hurgar en trabajos de estudiosos de la gerencia y los
servicios de la información, los cuales han diseñado metodologías
para la instrumentación y aplicación de estudios de formación
e información de usuarios. Sería factible además la
revisión y análisis de los instrumentos de medición
existentes y de los documentos y metodologías que norman la selección
y adquisición, para determinar el grado de caducidad, su utilización
real, los resultados alcanzados en la aplicación de los mismos y
el nivel de actualización con que cuentan. La búsqueda y
consulta de la obra de estos estudiosos ya sean cubanos o extranjeros contribuiría
al esclarecimiento y actualización de todos aquellos que están
implicados en esta labor, a buscar soluciones para lograr rentabilidad
económica aprovechando al máximo los recursos financieros
disponibles y se mejorarían considerablemente los servicios de información
al poder diseñar para los usuarios servicios a la medida.
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Bibliografía
-
Informes de las visitas metodológicas
realizadas de septiembre de 1997 a abril de 1998 a las bibliotecas municipales
de Ciudad de la Habana, por el equipo metodológico de la Biblioteca
Pública Provincial Rubén Martínez Villena. En: Archivos
de la dirección de la Biblioteca Pública Provincial Rubén
Martínez Villena. Ciudad de la Habana, 1998.
-
------------ El enfoque socio-psicológico
del servicio informático bibliotecario. TEMAS (Estudios de la cultura).
Dpto. De Ciencia y Técnica. Ministerio de Cultura. Cuba, No. 9,
1986, 53-62.
-
------------ Acerca de la metodología
de estudio de las necesidades informativas. Las necesidades peculiares
de información. Act. De la Inf. Cient. Técn.; No. 5 (136),
1987.
-
------------ Metodología para
el estudio de las necesidades formativas e informativas. En: Información:
Aspectos Socio-Psicológicos. T1. Isreael A. Nuñez Paula.
Publicaciones IDICT, La Habana, 1990, 71-78 y 89-108.
-
Nuñez Paula, Israel A. “Guía
metodológica para el estudio de necesidades de formación
e información de los usuarios o lectores”. Revista Ciencias de la
Información. No. 2, julio, 1992.
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(*) Investigador y promotor cultural.
Biblioteca Publica Rubén
Martínez Villena.
Obispo 160 e\ Mercaderes y San Ignacio.
Habana Vieja. CP. 10100. Cuidad de la Habana. Cuba.
Domicilio : San Ignacio #510 e\
Luz y Santa Clara. Habana Vieja. Ciudad de la Habana. CP. 10100.
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